IEDGE – Liderazgo de Carácter


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Existen al menos dos caminos para cometer errores en la dirección de personas ya sea de forma individual o en equipo, el primero es cuando improvisamos la manera de enfrentar la realidad porque carecemos de un marco de referencia para fundamentar nuestras decisiones. El segundo caso es cuando, con una base de referencia limitada obtenida de alguna situación en particular, hacemos una generalización temeraria y aplicamos nuestra conclusión a uno o varios miembros del equipo generalizando todas las situaciones.

Ahumada & Partners realizó un estudio en México sobre una muestra de 1500 ejecutivos, donde se relacionan las ventas y las utilidades con el estilo de liderazgo. Como hallazgo se observó que los directivos que habían desarrollado mayores resultados ejercían el Liderazgo de Carácter, creando una especie de resonancia al generar armonía –como en la música- equilibrando todos los elementos en la organización por medio de su ejecución con las personas.

Diversos estudios, incluido este, demuestran que mientras más estilos exhiba un líder, es mejor. La efectividad en los resultados radica en lograr cambiar con flexibilidad de un estilo a otro según se presente la situación a resolver.

Lo que resulta novedoso en la investigación es que presenta una detallada descripción de cómo los diferentes comportamientos afectan en el desempeño y los resultados. Brinda una idea clara de los comportamientos contrarios de cada estilo, cómo se puede reflexionar para lograr un cambio de comportamiento con flexibilidad y finalmente oportunidades de mejora de cada estilo de liderazgo de carácter.

Para reducir los errores en la dirección de personas, lo mejor es contar con un modelo consistente y general que nos permita analizar cada situación de acuerdo a sus particularidades y razonar y sustentar lógicamente nuestras decisiones y acciones.

Colaboradores de acción física. Cada miembro aporta su fuerza física y su voluntad para lograr un efecto. El comportamiento clave se denomina colaborar.

Colaboradores de precisión. Llevan a cabo tareas caracterizadas por acciones físicas complejas que se ejecutan de manera individual y de acuerdo a una pauta detallada y precisa. La actividad fundamental es concertar.

Colaboradores de coordinación. Los miembros realizan acciones diferentes que deben concordar y conjugar para lograr el resultado deseado. Cada uno decide cuál es la acción que se requiere de él en cada momento; no existe ninguna pauta. La actividad física y la intelectual son complejas. El comportamiento clave es coordinar.

Colaboradores de pensamiento. Utilizan de manera sinérgica sus conocimientos e inteligencia, a fin de identificar problemas, encontrar soluciones o crear modelos y conceptos; casi no existe actividad física y la intelectual es compleja. La acción fundamental se denomina corregir.

Entonces el liderazgo de carácter no es una posición o una función es un “pro- ceso” que tiene inicio y fin, por medio del cual una persona ejerce su capacidad en potencia al momento en el que cada persona y el equipo la solicitan y posteriormente le reconocen.

Poner en práctica motivos para inspirar e impulsar el desempeño personal y de los otros, la consecución de metas compartidas, el entusiasmo para conseguir los resultados de negocio, el sentido de pasión, la fuerza motivacional y el reconocimiento de logros en el trabajo son las claves para desarrollar este tipo de liderazgo.

En Ahumada & Partners nos interesa medir el grado de liderazgo que el directivo o gerente desarrolla en la empresa, ya sea como colaborador o director de personas a su cargo, para diagnosticar si gestiona con poder o autoridad, si su dirección es a través de la negación o la afirmación, empatándolo con la consistencia en los resultados que esto genera en el cumplimiento de la estrategia.

Un verdadero liderazgo de carácter genera más líderes … no más seguidores.

* Los contenidos publicados en este post son responsabilidad exclusiva del Autor.

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