IEDGE – Las curvas de preferencia


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Los consumidores tenemos distintas preferencias o gustos, basando nuestra elección de opciones en nuestras preferencias. Se deben caracterizar el conjunto de preferencias del individuo en forma tal que podamos hacer predicciones refutables sobre el comportamiento. Debemos formular ciertos supuestos sobre la preferencia de los consumidores y analizar cómo el consumidor escoge entre diversas opciones.

Esto conduce a herramientas teóricas que nos permiten estudiar temas como las prestaciones sociales de los empleados. Para poder manifestar algo científico sobre la conducta del consumidor debemos formular supuestos. Los supuestos deben ser concretos y relacionarse con la selección de artículos de consumo. Los artículos de consumo son todos los bienes y servicios. Los artículos de consumo proporcionan un flujo de servicios de consumo por unidad de tiempo. Los objetos elegidos son entonces los servicios que los artículos de consumo proporcionan.

Los supuestos que nos auxiliarán en nuestro estudio son los siguientes:

  • La naturaleza de los Bienes.- Los bienes y los servicios consumidos por la unidad familiar se llaman genéricamente bienes. Necesitamos pensar que los bienes proporcionan una corriente de servicios de consumo por unidad de tiempo. Los objetos de elección son entonces los servicios facilitados por los bienes, antes que los bienes mismos.
  • Información Completa.- Pensamos que el consumidor tiene una información total acerca de todo lo que se relacione con sus decisiones de consumo. Un consumidor conoce todo el conjunto de bienes y servicios que existen en el mercado, conoce con exactitud la capacidad técnica de cada bien y servicio para satisfacer una necesidad. También conoce el precio exacto de todos los bienes, y sabe que estos precios no cambiarán como resultado de sus acciones en el mercado. El consumidor conoce con precisión la magnitud de sus ingresos durante el tiempo planteado.
    • Teoría de la Preferencia del Consumidor.- Una unidad consumidora, ya sea un individuo o una familia, obtiene satisfacción o utilidad de los servicios facilitados por los bienes consumidos en un tiempo determinado. En este período considerado, el individuo consumirá una gran diversidad de bienes distintos, y nos referimos a este monto de bienes distintos como un conjunto de bienes. Para alcanzar un objetivo, la unidad consumidora debe tener la capacidad de ordenar distintos conjuntos de bienes alternativos y determinar su orden de preferencia entre ellos. Para tal fin supondremos que cada unidad consumidora puede hacer comparaciones entre conjuntos alternativos de bienes que satisfagan las condiciones, a través de las “Leyes de la Preferencia”.

1.- Para dos conjuntos de bienes cualesquiera, X y Y, la unidad consumidora puede determinar cuál proporciona mayor satisfacción. Si X proporciona mayor satisfacción que Y, afirmamos que X es preferible a Y. Si los dos conjuntos proporcionan la misma satisfacción, decimos que el consumidor es indiferente entre X y Y.

2.- Cuando X es preferido a Y, y Y es preferido a Z; X es preferido a Z. La preferencia es una relación transitiva.

3.- Si el conjunto de bienes X es estrictamente mayor que el conjunto de bienes Y, X es preferible a Y. Entendemos que un conjunto de bienes es estrictamente mayor que otro si contiene más unidades de cada bien.

 Cuadro 1. Ordenamiento de los conjuntos de bienes

Conjunto

Cantidad de X

Cantidad de Y

Lugar

A 8 8 4
B 5 7 3
C 6 5 3
D 7 4 3
E 5 6 2
F 3 6 1

Se asigna un número mayor a los conjuntos más preferidos.

Pensemos que sólo existen dos bienes, X y Y. Las preferencias de un consumidor, aparecen en el cuadro 7 y se demuestra en la gráfica 13. Aquí, el conjunto de bienes A claramente preferido a todos los demás conjuntos, ya que tiene más de ambos bienes. Los conjuntos C y D son, por hipótesis, indiferentes a B. El consumidor está dispuesto a recibir menos de Y si recibe a cambio más de X. Pero el conjunto B se prefiere a E, porque éste tiene menos de Y y la misma cantidad de X. De igual forma, E se prefiere a F. Por último G y H son indiferentes a F, ya que el consumidor está dispuesto a sustituir X por Y.

  IEDGE-consumidor-2

Gráfica 1. Ordenamiento de los Conjuntos.

El estudio de la conducta del consumidor se facilita por el empleo de una función de utilidad que asigne un valor numérico o un nivel de utilidad a los conjuntos de bienes. Probablemente resulte difícil aceptar la idea de que el fenómeno, altamente subjetivo, de las preferencias del consumidor, que depende de la conformación fisiológica y psicológica de cada persona, puede cuantificarse así. Sin embargo, para la mayoría de nuestros propósitos no tienen importancia en sí mismo los valores numéricos particulares asignados a los conjuntos de bienes. Sólo se pide a la función utilidad que refleje los mismos ordenamientos que el consumidor asigna a los conjuntos de bienes alternativos.

Por ejemplo, si el consumidor prefiere el conjunto A al conjunto B, la función de utilidad debe asignar un valor numérico mayor al conjunto A que al conjunto B, pero los valores numéricos mismos así asignados carecen de importancia. De igual manera, si el consumo es indiferente entre el conjunto A y el conjunto B, la función de utilidad debe asignar el mismo valor numérico a cada conjunto, pero el valor particular así asignado carece de importancia. El orden asignado a los conjuntos de bienes A-H en el cuadro 7 puede concebirse como valores numéricos asignados a estos conjuntos por alguna función de utilidad. Aquí, sólo se requiere que la función de utilidad facilite una medición ordinal, no cardinal de la utilidad proporcionada por los conjuntos de bienes.

Una vez determinado que sólo las propiedades ordinales de la función de utilidad son importantes para nuestros fines, no existe ningún peligro en considerar una función de utilidad específica. En realidad, esta es probablemente la forma más conveniente para entender las propiedades ordinales que nos interesan. Para demostrar con un ejemplo, pensemos que la utilidad obtenida por Verástica del consumo de los bienes X y Y está dada por la función

Ut = X Y

La utilidad es el producto de las cantidades de X y Y consumidas por Verástica. Usando esta función de utilidad, Verástica obtiene 100 unidades de utilidad de un conjunto consistente en 10 unidades de X y 10 unidades de Y 100 = (10)(10). Verástica obtiene también 100 unidades de utilidad de un conjunto consistente en 5 unidades de X y 20 unidades de Y, o de un conjunto consistente en 1 unidad de X y 100 unidades de Y. Verástica está indiferente entre estos conjuntos. Sin embargo prefiere cualquiera de ellos a un conjunto consistente en 5 unidades de X y 5 unidades de Y, porque este último sólo tiene una utilidad de 25 Ut = (5)(5) = 25 de acuerdo con la función de utilidad.

En el próximo post explicaré las curvas de indiferencia.

¡Sigan atentos!

 

Aurelio García del Barrio

Profesor de Dirección de Finanzas

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* Los contenidos publicados en este post son responsabilidad exclusiva del Autor.

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