IEDGE – No es lo mismo errar que fracasar


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Con el afán de alcanzar nuestros objetivos, las personas nos empeñamos en transformar nuestra realidad y empleamos toda nuestra energía, tiempo y capacidad para lograrlo. Si el resultado no es el esperado, nos envuelve una dolorosa sensación de fracaso que en la mayoría de los casos tendemos a ocultarlo frente a los demás.

Una mente inquieta y desordenada por el fracaso estará siempre llena de imágenes y pensamientos que le mantendrán el inconsciente del momento presente fuera de la realidad. Cuando sentimos aversión contra una persona o situación determinada, la mente envía una serie de mensajes que se traducen en forma de pensamientos una y otra vez.  Estos impulsos alimentan el odio y tienden a crear tensión y ansiedad.

Lo anterior genera que nos concentremos más en la sensación de fracaso en lugar de aceptar que lo que deseábamos no está a nuestro alcance. Hay que estar muy conscientes de lo que permitimos que entre y se repita en nuestra mente pues no del todo es real. Si no sabemos depurar esa información, la mente hará su propia historia deformando la realidad tanto como uno lo permita.

El fracaso tiene que ver con el resultado esperado. Cuando nos referimos a un error no hablamos del resultado final sino del “proceso” y pretender controlar todos los aspectos de un resultado final es una idea que en la mayoría de los casos está fuera de nuestras manos.  Los errores son producto de una “acción” que está relacionada con el proceso de la decisión, eso nos responsabiliza. Se entiende que si hubiéramos sabido ” a priori” que estábamos equivocándonos, hubiéramos decidido de una manera diferente.

Por lo tanto,  por los errores si debemos y podemos responder, estar dispuestos a analizar los hechos, las bases de nuestra toma de decisiones, enfrentar las consecuencias del error y sobre todo tratar de reparar los efectos en la medida de lo posible.

Así es como pequeños problemas de la vida se vuelven grandes males. Es importante detectar lo que circula por nuestra mente cuando notamos que hay emociones destructivas, ya que la suma de esos pensamientos generan situaciones que no siempre se apegan a la realidad.

¿En la empresa en cuántas ocasiones nos dejamos llevar por la impulsividad y por opiniones meramente subjetivas sin realmente analizar los hechos o la información?

Si eres más consciente cuando te enfrentas a los errores, es más probable que la situación mejore o dejarás de sentir tensión por la misma. Algunos puntos a tratar:

  1. Identifica aquello que te causa molestia y se transforma en emociones destructivas (enojo, odio, envidia, etc.)
  2. Escribe las afirmaciones que hay en tu mente con respecto a estas emociones
  3. Verifica estos enunciados, pregúntate si son hechos u opiniones
  4. Si notas que esas ideas perdieron fuerza, entonces considera que no se apegan a la realidad y que ya no serán tan importantes
  5. Acepta la realidad. Mas que tratar de cambiarla hay que controlar la reacción que tenemos ante éstas situaciones

No es lo mismo cometer errores que fracasar. Esas fallas con visión constructiva forman parte de las vivencias de aprendizaje. El verdadero fracaso sería entonces ubicarse en una situación “aparentemente segura” sin intentar nuevos retos por miedo a equivocarnos. Entonces la pregunta más importante que debemos hacernos para poder enfrentar nuevas experiencias es ¿Qué pienso ahora sobre ésta desafortunada experiencia?

Además de ser más conscientes de nuestros retos, debemos analizar qué tanto beneficio generarán una vez que fueran logrados. En ocasiones el sacrificio que se hace por alcanzar ciertas metas es mucho mayor que el beneficio obtenido. Si a partir de los errores logramos desarrollar nuevas formas de entender la realidad estaremos expandiendo nuestros alcances.

¡Espero sus comentarios!

 Silvia Ahumada (@silvia_ahumada)

Profesora de Dirección de Personas

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* Los contenidos publicados en este post son responsabilidad exclusiva del Autor.

Fuentes:

Notas del Autor.